

En el año 1660, el Sr. Adam, trabajando con maestría la pasta de almendras, el azúcar y la clara de huevo, creó una pequeña obra maestra de sabor y de sutileza:
Con ocasión de la boda de Luis XIV con la infanta de España en San Juan de Luz, los ofreció al joven rey.
A éste le encantaron, lo que propagó su éxito inmediato en la corte.
La pastelería Adam está desde entonces en San Juan de Luz.
El secreto de fabricación se ha transmitido de padres a hijos, para el placer de todos.